Mientras el Gobierno se dispone a revisar los precios de las licitaciones públicas para adecuar los contratos a las subidas inasumibles del coste de todos los materiales básicos para la construcción, el pasado 3 de febrero se produjo un hecho muy relevante: la aprobación en el Congreso de los Diputados de la reforma laboral.

Mientras el Gobierno se dispone a revisar los precios de las licitaciones públicas para adecuar los contratos a las subidas inasumibles del coste de todos los materiales básicos para la construcción, el pasado 3 de febrero se produjo un hecho muy relevante: la aprobación en el Congreso de los Diputados de la reforma laboral.

Mientras el Gobierno se dispone a revisar los precios de las licitaciones públicas para adecuar los contratos a las subidas inasumibles del coste de todos los materiales básicos para la construcción, el pasado 3 de febrero se produjo un hecho muy relevante: la aprobación en el Congreso de los Diputados de la reforma laboral.

Mientras el Gobierno se dispone a revisar los precios de las licitaciones públicas para adecuar los contratos a las subidas inasumibles del coste de todos los materiales básicos para la construcción, el pasado 3 de febrero se produjo un hecho muy relevante: la aprobación en el Congreso de los Diputados de la reforma laboral.

La construcción vive turbulencias. Un ejemplo es la parálisis que revela el informe presentado a finales de enero -con amplia repercusión en medios- por la Confederación Nacional de la Construcción sobre obras desiertas e importes millonarios sin ejecutarse.